A lo largo del recorrido que nos conduce desde Segovia hasta la ermita de San Frutos, en las Hoces del Río Duratón, pasando por las faldas de la sierra, encontramos huellas del pasado, de toda la historia vivida por nuestros antepasados en estos lugares. Son bienes patrimoniales de interés que se ubican tanto en el mismo camino como en su entorno más inmediato.


Entre los mejores conjuntos del románico segoviano

Iniciamos el itinerario en Segovia, ciudad Patrimonio de la Humanidad, de enorme riqueza patrimonial de sobra conocida, con una rica historia que se remonta a época prehistórica. Su estratégica posición geográfica dio pie al asentamiento de un núcleo de población estable desde la Edad del Hierro, pasando por la época romana y continuando durante la Edad Media hasta nuestros días. Actualmente en la ciudad se conservan monumentos relevantes que, aunque este no es lugar para su análisis, si recomendamos al viajero que no deje de visitar cada uno de ellos.
Saliendo de la ciudad y avanzando en el camino, destacaremos varios lugares de interés que merecen una parada. El primero de ellos son las canteras conocidas como “Peñas labradas”. Se encuentran a la derecha del camino de subida hacia Zamarramala, y de ellas, aprovechando los afloramientos calizos, se extrajo la piedra para la construcción de varios monumentos de la ciudad incluida la Catedral de Santa María.

Al continuar el recorrido nos encontraremos con ermita de Veladiez con su necrópolis visigoda y los restos de la villa romana de San Roque.  No podemos dejar de lado la iglesia de San Bartolomé, en Basardilla, la de Santo Domingo de Silos, en Santo Domingo de Pirón y la de San Miguel, en Tenzuela. A tan solo cuatro kilómetros de distancia de Pelayos del Arroyo. Tendremos que desviarnos un poco de la ruta inicial, pero parada obligada será otra visita a San Miguel en Sotosalbos, que conserva una de las joyas del románico segoviano….

Arte rupestre en los últimos pasos


El río Duratón, como principal cauce de agua de toda la comarca, ha sido el eje vertebrador de los asentamientos de población desde época prehistórica en las zonas que transita los últimos tramos del camino.
La carta arqueológica de estos municipios nos da muestra que ya posiblemente en el Paleolítico varios grupos de población transitaran por estas tierras, pero no será hasta momentos posteriores a partir del Neolítico, Calcolítico y sobre todo la Edad del Bronce cuando encontramos mayor número de hallazgos que certifican la presencia de pueblos que aprovecharon la gran cantidad de abrigos rupestres que se abren dentro del cañón del Duratón para dar muestra de sus representaciones de arte rupestre. Son muy numerosos los abrigos que conservan figuras esquemáticas y trazos de pinturas en tonos ocres de época indeterminada pero que comúnmente se atribuyen a momentos de la Edad del Bronce y de la Edad Media. Entre todos los conjuntos destacan los ubicados en el abrigo del Solapo del águila.
Es importante indicar que la gran mayoría de estos abrigos son de difícil acceso y no se encuentran preparados para la visita.

Patrimonio
Arte y patrimonio en el Camino.
Flora y fauna
Naturaleza y vida, que hacen único el recorrido.
Geología
Todos los detalles del paisaje de San Frutos.
Espiritualidad y tradiciones
Un santo de leyenda y devoción.
Prensa
El Camino de San Frutos en los medios.
Contacto
¿Tienes alguna duda o sugerencia?