Una docena de piedras en el Camino…


El trazado del Camino de San Frutos, al discurrir por buena parte del sector meridional y central de la provincia de Segovia, recorre muchas de las unidades geológicas más representativas de ésta. Y dado que la Provincia es una muestra en miniatura de toda la geología de la península Ibérica, podríamos decir que recorrer el Camino es como descubrir buena parte de la geología de nuestro país, pero sin salir de Segovia.
Por ello, en sus 77 kilómetros de recorrido, el caminante andará sobre más de una docena de rocas diferentes, entre las que cabe destacar: granitos, arenas, arcillas, calizas, dolomías, margas, areniscas, gneises, migmatitas, gravas, lutitas, limolitas, conglomerados… Estas rocas corresponden a todos los principales tipos, desde ígneas (formadas por enfriamiento del magma), hasta sedimentarias (depositadas en la superficie de la Tierra), pasando por rocas metamórficas (fruto de la transformación de otras por cambios en la presión o la temperatura); sólo

El Camino de San Frutos es como descubrir buena parte de la geología de nuestro país, pero sin salir de Segovia.

nos faltaría tener rocas volcánicas en el Camino. Además, estas rocas se formaron en edades y fechas muy variadas, desde las más antiguas que rozan los 600 millones de años (gneises de Tizneros); no se extrañe, las historias que nos cuenta la geología no se mueven en la escala de tiempo con la que nos manejamos los humanos (días, meses, años, siglos…); hasta otras que se están formando hoy en día ante nuestros ojos (tobas de La Fuencisla). Y lo hicieron en ambientes de lo más diverso, desde profundos mares australes, hasta raíces de cadenas de montañas más altas que el Himalaya, pasando por mares tropicales como el Caribe, grandes ríos de centenares de metros de anchura, torrentes en sabanas subtropicales, fríos campos de dunas… Eso hace que se encuentren en estas rocas infinidad de restos fósiles, desde los primeros organismos que habitaron el actual territorio de Segovia (bacterias y algas), hasta grandes mamíferos (hienas, rinocerontes, uros, leopardos…) que deambularon por la provincia hace apenas 100.000 años, pasando por fósiles marinos de corales, moluscos, erizos, tiburones… Por todo ello, se puede afirmar que el Camino de San Frutos es un fiel reflejo de la geodiversidad de la península Ibérica, y una oportunidad única de descubrir historias apasionantes sobre la historia de nuestro Planeta.

Patrimonio
Arte y patrimonio en el Camino.
Flora y fauna
Naturaleza y vida, que hacen único el recorrido.
Geología
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Espiritualidad y tradiciones
Un santo de leyenda y devoción.
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