Peregrinación al Camino de San Frutos. Parroquia del Carmen. Segovia

Cuando leáis esto estaremos todos los peregrinos que hemos pasado aquí estos días descansando por fin en nuestras respectivas casas. Después de todo este camino agotador de cuatro días, hemos llegado a nuestro esperado fin: la Ermita de San Frutos.

Tras pasar la noche en un duro suelo, el madrugón de hoy ha sido mucho más notable, pues hemos preferido levantarnos antes para recorrer la etapa más larga , aunque también muchísimo más llevadera, pues hemos sido deleitados con las agradables vistas del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón.

Saliendo de La Matilla, a eso de las seis y media de la mañana, los caminos interminables y amarillentos con los campos de trigo y otros cereales de los alrededores de Valdesaz, nos han vuelto a desesperar, aunque el fresco de la mañana lo ha hecho mucho más llevadero.

Una serpenteante carretera abandonada nos ha conducido hasta Consuegra de Murrea, donde sus pocos habitantes ya estaban paseando a sus perritos. El desayuno aunque tarde, nos ha dado energía y fuerzas para continuar al igual que los laudes de la mañana, con los que hemos despertado a los vecinos de la plaza, quienes nos han guiado por el camino correcto.

Nuestros pasos nos han llevado hasta las maravillosas vistas del Parque Nacional de las Hoces del Río Duratón. Las cámaras de fotos se han llenado, aun con el riesgo de que los numerosos buitres nos las arrebataran de las manos. Los nidos, crías y precipicios nos han hecho ser víctimas de unos cuantos tropezones, pero nada nos ha impedido seguir caminando y disfrutar como niños.

Matadoras cuestas nos han hecho recordar nuestras ampollas, sentir nuestros pies a flor de piel, pero nuestro destino estaba ya cercano. La eucaristía final, gratamente reconfortante, nos ha recordado nuestro inicio en la Iglesia del Carmen, y todo lo que desde entonces hemos vivido, sufrido, lo que nos ha alegrado, y lo que nos ha disgustado; lo que nos ha hecho reír y sobre todo, lo que Dios ha hecho con nosotros, pues como uno de los peregrinos ha dicho, y si no todos, la gran mayoría corroboramos, “si no hubiera sido por Dios y por el aliento que me ha dado, yo me habría dado media vuelta, únicamente Él ha conseguido que dejara atrás todas mis comodidades y me animara a venir aquí.” “La diversión en el infierno” ha titulado Marcos a estos días.

Para terminar, José Ignacio y Jesús nos han preparado una paella estupenda en Villaseca, con la que empiezan nuestros agradecimientos, a ellos y a todos los alcaldes y alcaldesas que nos han permitido dormir en sus pueblos, a todos los paisanos que nos han guiado y deleitado con sus sonrisas, a los camareros y dueños de los bares que nos han ayudado a refrescarnos y a reponer fuerzas,y a todos en general.Muchísimas gracias. Desde aquí os recomendamos hacer este camino de San Frutos, que aunque duro, merece la pena, “no seremos los mismos a partir de ahora”. Gracias.

Vía El Adelantado.com

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