Las grandes cosas comienzan siempre, para bien o para mal, con un granito de semilla cuando se trata de un árbol o con una chispa que produce un gran incendio. Las grandes realidades tienen inicios humildes. Segovia inicia el camino o peregrinación a san Frutos para seguir las huellas de este santo segoviano que se fraguó buscando la libertad, desde la ciudad de Segovia hasta la estepa del río Duratón.
El Camino de san Frutos es una ruta para contemplar la belleza monumental, para recrearse en el silencio elocuente de la naturaleza que peregrina siguiendo los pasos del santo ermitaño, para encontrarnos inundados de la espiritualidad y santidad de nuestro patrono que es de plena actualidad. Recorrer el camino a la Ermita de san Frutos para buscar silencio, paz y sosiego, pues esta peregrinación sigue hablándonos e invitándonos a buscar lo esencial, lo único necesario, a dejar todo lo que falsea la vida y enfrenta entre sí a los seres humanos.

Peregrinar desde Segovia a san Frutos por estos pueblos escogidos, es realizar un camino exterior e interior. Exterior porque partimos de un lugar y llegamos a otro como Jesús, María y José peregrinaron también a la ciudad de Jerusalén. Interior porque entramos dentro de nosotros mismos para encontrarnos con Dios por medio de San Frutos que nos ofrece el bello paraje de las hoces del Duratón y el camino que nos dará la libertad.

Día de San Frutos en su ermita

En Segovia y en su ermita

Su fiesta se celebra con los primeros fríos del otoño, cuando los gorriones se refugian al calor de los bardales y los mozos acuden a prenderlos con los cepos y las ‘ligas’ en espera a que el santo pase la hoja del libro que retiene entre sus manos. Dos escenas componen su fiesta: la de la ciudad de Segovia y la del páramo donde está situada la ermita.

El mundo que Frutos abandonó y aquel que construyó se unen espiritualmente para festejarle. El primero desemboca en el trascoro de la catedral de Segovia, donde reposan los restos del santo y en torno a los que se canta su magnífico y bello himno. El himno ‘pajarero’, llamado así por su conexión con la búsqueda de los pájaros en las noches frías de octubre, se compone de unas notas y letras barrocas, está lleno de frescor y de sabor popular.
La segunda escena transcurre en torno al Duratón, en el paraje donde primeramente estuvo la ermita del santo, más tarde convertida en priorato benedictino, no objeto de desamortización al ser declarada parroquia y hoy en cabeza de arciprestazgo. Allí, los romeros de toda la comarca explayan su devoción por los caminos pedregosos que aquella tierra pinta.
Es de notar el tipismo y colorido de la fiesta de san Frutos, cuando las laderas circundantes a la ermita se pueblan de peregrinos que trepan por los riscos, agarrándose a los matorrales para no caer al precipicio, cuando el caminar de los romeros se alivia y aligera al son de los cánticos y de los recuerdos de tiempos lejanos.

Patrimonio
Arte y patrimonio en el Camino.
Flora y fauna
Naturaleza y vida, que hacen único el recorrido.
Geología
Todos los detalles del paisaje de San Frutos.
Espiritualidad y tradiciones
Un santo de leyenda y devoción.
Prensa
El Camino de San Frutos en los medios.
Contacto
¿Tienes alguna duda o sugerencia?